La exploración de los sueños: de los surrealistas a la IA
Imagen de «Onírica» de fuse* procedente de las fotos de prensa accesibles desde ‘Ventanas al futuro’ | Fundación Telefónica España (fundaciontelefonica.com)
La obra “Onírica” (2023) del estudio fuse* se presenta en la muestra “Ventanas al futuro” del Espacio Fundación Telefónica de Madrid como un interesante puente entre el arte contemporáneo sustentado en la inteligencia artificial y el movimiento surrealista de principios del siglo XX. La conexión entre ambos mundos, aunque separados por casi un siglo de innovaciones tecnológicas y evoluciones artísticas, radica en la exploración profunda de los sueños, el subconsciente y la representación de realidades alteradas.
Los surrealistas, con figuras emblemáticas como Leonora Carrington, Remedios Varo, André Breton o Salvador Dalí, se sumergieron en el mundo de los sueños y el subconsciente como fuente primordial de inspiración. Buscaban trascender la realidad consciente a través del arte, creando imágenes que desafiaban las convenciones y exploraban la naturaleza ilógica y a menudo perturbadora de los sueños. Este enfoque estaba enraizado en las teorías psicoanalíticas de Freud sobre el subconsciente y la interpretación de los sueños, las cuales proporcionaron a los surrealistas un marco teórico para investigar los rincones más profundos de la mente humana.
Por su parte, se puede considerar que el emocionante audiovisual “Onírica” de fuse* representa una evolución contemporánea y digital de estas exploraciones. Utilizando la tecnología de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, “Onírica” traduce los relatos textuales de dos bancos de sueños de miles de voluntarios en imágenes animadas y voces generadas artificialmente. Una joven con un ramo de flores, un joven skater o un grupo de ciclistas se muestran como flases en blanco y negro entre la niebla de los sueños, de forma impredecible e inquietante en algunos momentos, acompañados de los relatos de los soñadores. Esta metodología expresiva permite una nueva forma de visualización de los sueños en la que la IA actúa como un intermediario creativo, capaz de interpretar y transformar las descripciones textuales en experiencias visuales complejas y sugerentes.
La relación entre “Onírica” y el surrealismo histórico reside principalmente en el deseo común de hacer visibles los aspectos más inaccesibles de la experiencia humana. Ambas manifestaciones artísticas buscan trascender las limitaciones de la realidad tangible y penetrar en dimensiones alternativas de consciencia. Sin embargo, mientras que los surrealistas utilizaban técnicas manuales y el poder de su imaginación para capturar la esencia de los sueños, fuse* aprovecha las capacidades de la inteligencia artificial para filtrar y reinterpretar estas visiones oníricas.
De nuevo, la IA como musa
La idea de la inteligencia artificial (IA) actuando como musa en el contexto de la creación artística, en particular en proyectos como “Onírica” del colectivo fuse*, provoca de nuevo la reflexión sobre el papel de la tecnología en el proceso creativo. Los surrealistas se sumergían en el mundo de los sueños y el inconsciente como fuentes principales de inspiración, utilizando técnicas como la escritura automática, el dibujo inconsciente, y el collage para acceder al mundo interior. Entendían el subconsciente como una musa inagotable, capaz de revelar verdades ocultas y de inspirar obras más allá del alcance de los sentidos.
En el caso de “Onírica” y otros proyectos que incorporan IA, la tecnología asume un papel similar, aunque con características distintas.
La IA facilita el acceso a un nuevo tipo de subconsciente colectivo formado por datos, algoritmos y patrones de aprendizaje automático. A través de este proceso, la IA puede generar imágenes, sonidos, y narrativas que quizás no serían concebibles por la mente humana trabajando de manera aislada.
En este sentido, la IA actúa como una fuente de inspiración, sugiriendo formas, colores, y composiciones que pueden sorprender, desafiar o expandir la visión del artista.
Sin embargo, hay diferencias claras en la naturaleza de la inspiración entre los surrealistas y el uso de IA como musa. Mientras que la inspiración surrealista es profundamente personal y subjetiva, derivada de la psique individual del artista, la inspiración proporcionada por la IA es el resultado de procesos objetivos y algoritmos que analizan y reinterpretan grandes conjuntos de datos. Esta distinción no minimiza el valor de la IA como musa, sino que sugiere un paradigma diferente de creatividad, uno que es colaborativo entre humano y máquina. La IA presenta posibilidades de colaboración en las que la tecnología no solo sirve como herramienta, sino también como participante activo en el proceso creativo, proporcionando estímulos creativos inesperados y facilitando la exploración de nuevos territorios artísticos.
Por tanto, aunque está claro que la naturaleza de la inspiración claramente difiere entre los surrealistas históricos y el uso de la IA en el arte contemporáneo, es plausible afirmar que esta actúa como una musa digital. Proporciona nuevos medios para explorar la complejidad de la experiencia humana y la expresión artística, enriqueciendo el diálogo entre la tecnología y la creatividad.
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