Imitación, copia e inteligencia artificial
Imagen generada con Dall.e.
Aunque actualmente la imitación y la copia a menudo se consideran de forma negativa, en el Renacimiento se entendía como un proceso imprescindible para aprender y perfeccionar el arte y la literatura. Los humanistas renacentistas veían a los autores clásicos como maestros insuperables, cuya imitación era una vía hacia la perfección. Marco Fabio Quintiliano, retórico hispanorromano del S.I, destacó en su obra «Institutio Oratoria” la importancia de la imitación como un proceso crítico y selectivo, más allá de la copia literal. El análisis, así como la imitación reflexiva y selectiva de las obras de los grandes maestros, suponía de este modo un incentivo para el desarrollo de un estilo propio. En su interesantísimo paper “Quintiliano y la imitación estilística en el Renacimiento”, el doctor Guillermo Soriano Sancha reflexiona sobre cómo esta práctica se extendió a diversas disciplinas, incluyendo literatura, música y artes plásticas, y se convirtió en un pilar de la educación y la cultura de la época. El documento también explora cómo esta doctrina imitativa se manifestó en diferentes regiones, así su impacto en figuras literarias y artísticas clave del Renacimiento.
Impacto de la Ley Europea de IA
La imitación estilística en el Renacimiento, dentro del marco intelectual del humanismo, buscaba entender y seguir los modelos clásicos como forma de aprendizaje y de búsqueda de la perfección artística. A través del estudio de los clásicos grecorromanos, artistas como Rafael Sanzio o Miguel Ángel fueron capaces de crear nuevos estilos, claramente distinguibles. Posteriormente, en el Barroco, pintores como Caravaggio absorbieron múltiples influencias para innovar, provocando movimientos como el “caravaggismo” o “tenebrismo” en el que
múltiples artistas “imitaban” y seguían el estilo de Caravaggio. Incluso Rubens se definía así mismo como “un mero imitador” de grandes maestros como Tiziano, al que estudió, admiró y copió en su paso por Madrid. Tanto es así que humildemente llegó a ubicar un loro en su maravillosa versión de “La tentación de Adán y Eva” de Tiziano.
Sin embargo, mientras que en el Renacimiento y posteriormente durante el Barroco la imitación era una práctica conocida, fomentada y necesaria para el desarrollo artístico, en el contexto actual el entendimiento de conceptos como imitación, copia y plagio han cambiado sustancialmente, derivado del desarrollo de los derechos de propiedad intelectual.
La recientemente validada Ley europea sobre la inteligencia artificial de diciembre de 2023, aunque no se centra explícitamente en los derechos de autor de los artistas plásticos,
tiene implicaciones significativas en este campo. Concretamente en el campo de la inteligencia artificial generativa, se expone que esta tendría que cumplir requisitos de transparencia como:
La exigencia de que todos los medios y recursos generados por IA estén claramente etiquetados podría ayudar a distinguir entre obras creadas por humanos y aquellas generadas por IA. Esto es crucial en el contexto artístico actual, donde la autoría y la originalidad son fundamentales.
Además, la ley establece que los modelos de IA deben cumplir con las leyes de derechos de autor de la UE. Esto implica que cualquier obra generada por IA que utilice, replique o se inspire en obras protegidas por derechos de autor, debe hacerlo respetando estas leyes. Esto podría beneficiar a los artistas plásticos al proporcionar un marco legal para proteger sus obras contra el uso no autorizado o la replicación por sistemas de IA.
Sin embargo, existe la preocupación de que las regulaciones sobre la tecnología fundamental, como los modelos de IA de propósito general, puedan limitar la innovación y el desarrollo de nuevas herramientas que podrían beneficiar a los artistas plásticos. Por ejemplo, las herramientas de IA podrían utilizarse para explorar nuevas formas de arte o para asistir en el proceso creativo, pero las restricciones excesivas podrían frenar estos avances. Por tanto, se podría inferir que, aunque que la ley tiene el potencial de proteger los derechos de autor de los artistas plásticos en el ámbito digital, es también importante equilibrar estas protecciones con la libertad de innovar en el campo de la IA, de cara a no limitar el potencial creativo y artístico que esta tecnología puede ofrecer.