Imagen generada con Dall.e.
Las humanidades abarcan un amplio campo de estudios que se centran en el entendimiento del ser humano como individuo y en sociedad, utilizando métodos principalmente analíticos, críticos, o especulativos. El concepto de humanidades incluye una gran gama de disciplinas, tales como la historia, la literatura, la filosofía, el arte, la música y las lenguas. A lo largo de los siglos, las humanidades buscan explorar, entender, e interpretar la experiencia humana, los logros culturales y artísticos, los eventos históricos, y los valores y creencias diferenciadoras de las sociedades.
Las humanidades y metodologías digitales amplían este horizonte incorporando tecnologías específicas. Esta fusión no solo transforma la manera en que los expertos realizan su trabajo, sino que también abre nuevas vías para la investigación, la exploración y el análisis de información. Este enfoque digital ha llevado a la creación de proyectos como bibliotecas online como Google Books o la Biblioteca Digital Mundial, que hacen accesibles documentos y libros históricos a una audiencia global. En Europa cabe destacar la impresionante plataforma Europeana, un proyecto que permite buscar, guardar y compartir arte, libros, películas y música de miles de instituciones culturales de diferentes países. Por su parte, la historia de la digitalización en 3D del patrimonio es reciente, pero su futuro es tan ambicioso como prometedor e ilusionante. Además, la visualización de datos con herramientas como GIS (Sistemas de Información Geográfica) permite geolocalizar información histórica y cultural, ofreciendo nuevas perspectivas sobre eventos y desarrollos pasados. Las humanidades digitales también fomentan la colaboración a través de plataformas online. Un ejemplo es Zooniverse, donde voluntarios de todo el mundo pueden contribuir a proyectos de investigación en humanidades, como por ejemplo transcribir documentos históricos o clasificar artefactos culturales. Esta colaboración es fundamental para el avance del conocimiento y la comprensión en estos campos. En definitiva, se abre un nuevo abanico de posibilidades técnicas y de metodologías al servicio de los expertos en humanidades.
En un mundo cada vez más tecnificado, en el que las carreras STEM parecen ser garantes de un empleo con futuro, las humanidades reivindican su lugar y su importancia por múltiples razones. En primer lugar, las humanidades nos ayudan a entender el contexto histórico y cultural de la tecnología. Cada avance tecnológico es el resultado de un proceso histórico y cultural específico. Entender este contexto nos permite ver la tecnología no solo como una serie de herramientas aisladas entre sí, sino como una parte integral de la evolución humana y cultural. Por ejemplo, la encriptación de la información y el blockchain no es algo exclusivo del siglo XX, cuando Alan Turing y su equipo consiguieron descifrar el código de la máquina nazi conocida como Enigma. Ya en el siglo V a.C. los espartanos usaban la escítala, una vara en torno a la cual se enrollaban mensajes importantes para cifrarlos y posteriormente poder descifrarlos.
Las humanidades fomentan habilidades de pensamiento crítico, análisis, y reflexión. Esto es imprescindible para discernir entre fuentes confiables y no confiables, detectar posibles sesgos, evitar esa “fábrica de mentiras” que representan las Fake News, y por tanto para comprender las complejidades de los problemas globales actuales. Del mismo modo, las humanidades permiten examinar y entender las implicaciones éticas y sociales de los avances tecnológicos. Temas como la privacidad de los datos, la inteligencia artificial y su impacto en el empleo y la brecha digital, requieren de una comprensión profunda de los valores humanos y sociales. No es casualidad que la Comisión y la Eurocámara hayan sido los primeros organismos capaces de llegar a un acuerdo para pactar la primera Ley sobre Inteligencia Artificial del planeta, “que deberá servir para regular durante los próximos años tanto tecnologías como ChatGTP como el uso de sistemas de identificación biométrica en tiempo real y a distancia, como el reconocimiento facial” (fuente: Acuerdo europeo para la primera legislación sobre Inteligencia Artificial | Futuro (elmundo.es)).
Del mismo modo, las humanidades nos enseñan a comprender e interpretar culturas, historias y perspectivas diversas, lo que fomenta la empatía, el respeto y la comprensión intercultural, así como la preservación rigurosa, limitando las interpretaciones contextuales, de la memoria histórica. En un mundo cada vez más conectado a través de Internet y los smartphones, estas habilidades son esenciales para la cooperación y la resolución de conflictos a nivel global, así como para una mayor conciencia hacia temas tan relevantes para entender nuestro lugar en el mundo como son la preservación, restauración y divulgación del patrimonio cultural.
Por estas y otras muchas razones, las humanidades no solo complementan, sino que enriquecen nuestro entendimiento del mundo tecnológico. Nos inspiran para ser más curiosos, conscientes, analíticos, innovadores y creativos. Nos estimulan para ser capaces de imaginar nuevas de tecnologías y soluciones diferentes para resolver los desafíos que las personas deben enfrentar en el momento que les ha tocado vivir. En resumen, las humanidades nos proporcionan las herramientas para contextualizar, criticar, y humanizar la tecnología, asegurando que su desarrollo y uso estén alineados con los valores y las necesidades humanas fundamentales.